

El Domaine de Biar es una «folie» de Montpellier del siglo XVIII, una residencia de recreo en piedra clara con balcones de hierro forjado y torreones en las esquinas, levantada en unas tierras que ya en 1155 aparecen como «Manso de Biars». En 1727 la finca pasó a Joseph Bonnier de la Mosson, tesorero de Luis XV, que amplió los edificios; en 1882 se hizo cargo de ella el agrónomo Henri Marès. Se llega atravesando un bosque de bambú, y la casa se abre a un parque de varias hectáreas con árboles centenarios, praderas y caballos, a las puertas de Montpellier.
Hoy es un hotel de cuatro estrellas con trece habitaciones y suites, el restaurante La Table de Biar, una piscina exterior con vistas al parque, una zona de bienestar con hammam y salones para celebraciones y eventos. La finca ha recibido las Llaves de la Guía Michelin y el distintivo ecológico Green Key. El centro de Montpellier queda a unos 10 kilómetros.
Desde 2021 la finca la gestiona el grupo Eoden con un enfoque respetuoso con el medio ambiente: tierras cultivadas sin pesticidas, camino hacia la autonomía energética y cocina de proximidad. Bajo petición, el personal organiza rutas a pie, alquiler de bicicletas, traslados desde el aeropuerto y excursiones por la zona.
Aparcamiento privado gratuito con puntos de recarga para coches eléctricos. Se admiten animales; todo el establecimiento es sin humo.
Las habitaciones llevan nombres ligados a la historia de la finca y de la región: Maguelone, Henriette, Aurore, Eden, Henri Marès y Cocoon son habitaciones dobles de 18 a 26 metros cuadrados, mientras que las suites Augustin Coste, Guilhem, Bonnier de la Mosson, Jacques Vabre, Magali, Genesis y Canopée tienen entre 33 y 56 metros cuadrados. Muebles de época y diseño contemporáneo conviven con vistas al jardín y al parque.
Todas tienen aire acondicionado e insonorización, baño privado, escritorio, caja fuerte y wifi gratuito; algunas suites cuentan con balcón o terraza.
La Table de Biar está dirigida por el chef Mathieu Garcin, que trabaja con productos locales y ecológicos de pequeños productores de la región; la carta sigue las estaciones y el recetario del Languedoc. El restaurante tiene el distintivo Ecotable de restauración sostenible y dos Toques Gault&Millau.
Abre a mediodía y por la noche, también para clientes externos; en verano se come en la terraza frente al parque. El desayuno, con bollería recién hecha, quesos y fruta, no está incluido en la tarifa base. Hay menús vegetarianos, veganos y sin gluten bajo petición; para la cena se recomienda reservar.
La zona de bienestar de la finca cuenta con hammam y cabinas para masajes y tratamientos faciales y corporales, con cita previa. En el parque se imparten clases de yoga, y la piscina exterior, con vistas a los árboles de la finca, abre en temporada.
Lavérune es un pequeño municipio del Hérault a las puertas de Montpellier, la ciudad universitaria del Languedoc, con su casco histórico del Écusson, la Place de la Comédie y la Promenade du Peyrou. La finca está en pleno campo, entre viñedos y garriga, a unos 10 kilómetros del centro y a 15 del aeropuerto de Montpellier-Méditerranée.
Las playas mediterráneas de Palavas-les-Flots y Villeneuve-lès-Maguelone quedan a una media hora en coche; Sète y la laguna de Thau a 35 minutos, el pueblo medieval de Saint-Guilhem-le-Désert y el Pic Saint-Loup a unos 40 minutos. Nîmes y el Pont du Gard están a algo más de una hora.