

Bastarán unos instantes para respirar una atmósfera de absoluto relax y refinada elegancia. Son los detalles los que marcan la diferencia. Observe las magníficas vigas vistas del techo, la iluminación cálida y tenue, la sensación antigua que ofrecen el suelo de barro cocido y la chimenea de piedra.
Cada elemento de la decoración, desde los sofás hasta las lámparas, desde las alfombras hasta las mesitas, ha sido seleccionado con esmero para crear un ambiente capaz de favorecer su serenidad y satisfacer plenamente su gusto estético.
El personal de servicio está listo para recibirle con puntualidad, simpatía y discreción.
Póngase cómodo. Quédese el tiempo que desee.
Olvídese de las frías e impersonales habitaciones de hotel. En la Locanda Poggioleone tendrá el placer de sentirse envuelto por el cálido abrazo de un ambiente familiar: suelos de barro cocido, techos con vigas vistas, muebles de época y acabados exquisitos le harán sentir realmente en casa.
Un sabor antiguo capaz de ofrecer lo mejor de la modernidad, desde las dotaciones del baño hasta el minibar, desde el aire acondicionado hasta el hilo musical, desde el televisor hasta la caja fuerte.
Sábanas, mantas y toallas de gran calidad le regalarán siempre una sensación agradable. Dispondrá también de un espléndido salón donde pasar momentos de lectura, conversación y relax, y de un garaje que podrá custodiar su coche.
Por la mañana será recibido con un rico desayuno bufé: encontrará los mejores productos locales y dulces caseros para un fantástico comienzo del día, admirando el espléndido parque de olivos centenarios y disfrutando de la calma que llena «todo» a su alrededor.
No faltarán, a lo largo del día, ocasiones para cursos de cocina, catas de vinos y productos típicos, tentempiés y almuerzos rápidos, incluso junto a la piscina en la temporada estival.
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