

La Vella Farga es una masía catalana cuyos orígenes se remontan al siglo XI, reconstruida con esmero y hoy miembro de Relais & Châteaux. Se encuentra a 822 metros de altitud en el municipio de Lladurs, en el Solsonès, a los pies del Pirineo catalán, en el centro de una finca de más de 300 hectáreas de bosques de pinos, arces y robles y de olivos centenarios.
En el interior, la casa conserva sus grandes salas originales, con muros de piedra y chimeneas, amuebladas con antigüedades. En el exterior, una piscina desbordante climatizada se asoma al valle, entre praderas y una terraza solárium; completan la oferta el restaurante gastronómico, el servicio de masajes y el aparcamiento privado. Solsona está a 8 kilómetros y Barcelona a una hora y media en coche.
La casa se gestiona con un trato cercano y familiar, en el ambiente recogido de pocas habitaciones. Bajo petición, el hotel organiza masajes, alquiler de bicicletas y excursiones por los alrededores.
Dispone de espacios para reuniones y eventos, y la finca acoge bodas y encuentros de empresa. El aparcamiento privado es gratuito y el WiFi llega a toda la propiedad.
Cada una de las quince habitaciones lleva su propio nombre, de Bisbe a Pubilla, y se reparten entre dobles, superiores, deluxe, junior suites y suites. Tienen suelos de madera, muebles antiguos y grandes ventanales al bosque; algunas cuentan con chimenea, otras con porche, terraza o jardín privado.
Todas disponen de aire acondicionado, televisión de pantalla plana, WiFi gratuito y baño privado con bañera, albornoces y artículos de aseo.
El restaurante de la casa propone una cocina de autor basada en el producto de proximidad, dirigida por el chef ejecutivo Jordi Llobet junto a la jefa de cocina M. Teresa Badrenas. Hay dos propuestas que cambian con las estaciones: la Carta de Autor y el Itinerario Gastronómico.
El restaurante abre todos los días, a mediodía de 13:30 a 16:00 y por la noche de 20:30 a 23:00, también para quien no se aloja; se recomienda reservar. El desayuno se sirve en el hotel.
Lladurs es un pequeño municipio del Solsonès, la comarca catalana de las masías, a 8 kilómetros de Solsona y de su casco antiguo. Desde la finca salen senderos para recorrer a pie, en bicicleta de montaña o a caballo; cerca se encuentran la iglesia románica de Sant Julià de Ceuró y el santuario barroco del Miracle.
Cardona y su castillo del siglo XI están a unos veinte kilómetros, y la estación de esquí de Port del Comte a 25. Andorra la Vella queda a 89 kilómetros, Lleida a 118 y Barcelona a 120, una hora y media en coche.